Los juegos de tiburón se centran en la supervivencia bajo el agua mediante mecánicas de depredación y crecimiento constante. El jugador controla un espécimen marino que debe cazar para aumentar su tamaño y dominar el entorno peligroso. Estos juegos de tiburón presentan una progresión basada en la biología del depredador, enfatizando la detección de presas y la gestión de la energía disponible.