Los juegos de acción y aventura en mundo abierto ofrecen una simulación urbana con mecánicas de conducción y misiones no lineales que definen la jugabilidad. El jugador interactúa con entornos extensos donde la interacción con personajes no jugables implica objetivos secundarios y actividades de libre albedrío. La estructura de juegos de acción permite exploración y ejecución de tareas en una ciudad virtual con física realista y consecuencias por las acciones del jugador.