Los juegos de cartas constituyen una categoría digital definida por mecánicas de gestión de manos y objetivos de superioridad numérica o de combinación. El jugador manipula un conjunto de elementos gráficos que representan valores y funciones para lograr metas específicas mediante reglas establecidas. La experiencia se centra en la secuencia de turnos y la ejecución táctica de acciones para obtener la victoria en partidas estructuradas, utilizando juegos de cartas coleccionables como referencia de interacción.