Los juegos de rebote se centran en el control preciso de un objeto que debe mantenerse en movimiento mediante impactos constantes contra superficies. El objetivo principal es evitar que el elemento toque el suelo mientras se recogen elementos y se evitan obstáculos. Estos juegos de plataformas requieren una coordinación rítmica y una gestión del impulso para maximizar la puntuación y la supervivencia.