Los juegos de evitación se caracterizan por una interfaz limpia donde el objetivo central es esquivar elementos visuales que avanzan hacia el jugador. La mecánica principal gira en torno a la supervivencia prolongada mediante el control directo de un objeto móvil que debe permanecer libre de colisiones. La experiencia se centra en la reacción inmediata y la precisión de los movimientos para evitar el contacto con elementos peligrosos en un entorno bidimensional.